La versión más fiable del Betis emergió en un partido importante. Los andaluces necesitaban ganar para estar entre los ocho primeros clasificados de esta Liga Europa y lograron con gracias a su pegada y a la buena actuación de sus dos jugadores de banda, Antony y Abde, que rindieron a un nivel muy alto. También con ciertos apuros al final del choque, que no supo jugarlo con tranquilidad. El Feyenoord tenía muy escasas opciones de clasificación y, si bien creó peligro gracias a Larin, muy desafortunado, su bajo nivel en defensa allanó mucho el camino para los verdiblancos. En el colmo de la mala suerte, Shaqueel Van Persie, el hijo del entrenador, el legendario Robin Van Persie, se lesionó en el minuto 82 en una acción muy fea, dejando a su equipo con 10 al haber hecho ya todos los cambios.
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