El Barça tardó más de una hora en finiquitar un partido que pudo resolver mucho antes del descanso en el expectante Martínez Valero. Los azulgrana se cansaron de fallar goles en un encuentro cuesta abajo por la condescendencia del Elche. La falta de tensión confundió al equipo de Flick, torpe en las dos áreas, también en la suya, como ya suele ser habitual, incapaz de ajustar las marcas y arropar a Joan García. La contienda parecía tan fácil que el Barcelona jugó con fuego durante un buen rato hasta que llegó el 1-3 después de la mediación de Lamine, el jugador que marca las diferencias en cada cita del líder de la Liga.
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