Sadio Mané se negó a abandonar el campo después de que todos sus compañeros de Senegal, con el seleccionador Pape Thiaw al frente, se retirasen en protesta por el penalti que les pitaron en contra en el minuto 98 de la final de la Copa de África que habían dominado claramente frente a Marruecos. Fue un gesto sin precedentes que permitió a Senegal regresar al campo, parar el penalti, y ganar la final en la prórroga con un trallazo de Pape Gueye, el mediocampista del Villarreal. En la cuneta quedó Marruecos, el país organizador, después de una ola de entusiasmo popular que se volvió en contra de sus jugadores en forma de presión insoportable.
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