Más allá del parvulario, no hay niño escolarizado en Galicia que no sepa identificar la cara de pómulos anchos, enmarcada por una espesa cabellera, de Rosalía de Castro; un icono cultural e identitario al que solo logra aproximarse Castelao, con sus gafas redondas y su sombrero. Pero la imagen de la escritora que ha llegado al siglo XXI sufrió una larga metamorfosis, desde el original a los retratos idealizados tras su muerte; o desde su uso comercial como representación de una mujer enferma y débil hasta su popularización en camisetas, tazas, bolsos y murales urbanos, que la convierten en superheroína, abanderada feminista y hasta Power Ranger.
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