La carrera victoriosa del Barça, ganador de los últimos 11 partidos, alguno de forma esforzada, otros de manera afortunada y varios por su contundencia, se acabó el día en que jugó uno de sus mejores partidos en Donostia. Peleados con los palos (hasta cinco tiros dieron en la madera), negados por el VAR (tres goles y un penalti fueron anulados) y despejados por el meta Remiro, los barcelonistas claudicaron cuando más necesitado de aire estaba el Madrid. La diferencia queda reducida a un punto cuando dobla el calendario de Liga. La frustración barcelonista fue enorme porque su ejercicio fue tan bueno y meritorio como estéril y desafortunado para alegría de una sufrida y competitiva Real Sociedad.
https://ift.tt/9PG07hv
0 Comentarios