El equipo de Marcelino, más sólido y eficaz, terminó por arrollar contundentemente a los blanquiazules sin apenas oposición. Eran dos equipos heridos por los resultados recientes, aunque no hundidos en la tabla. La situación de ambos empujó a los técnicos a refugiarse en alineaciones seguras. El Espanyol llegó marcado por un enero negro —sin victorias y con un punto de 15—, y Manolo se dejó de probaturas: devolvió a Dolan, Pere Milla y Pol Lozano al once y levantó el castigo a Omar El Hilali, aunque sin poder contar con piezas como Carlos Romero o Ramón Terrats. El Villarreal, que tampoco atravesaba su mejor etapa, sin ganar en sus últimos cinco partidos, no pudo contar con Gerard Moreno, que se resintió durante el calentamiento y dejó su sitio a Buchanan, con Pépé y Mikautadze en la doble punta.
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