El efecto Pellegrino Matarazzo parece no tener fin. Lejos de desaparecer, avanza con fuerza, como la Real Sociedad en esta edición de la Copa del Rey. El Alavés no se lo puso sencillo. Todo lo contrario. Pero cuando todo parecía perdido, ahí emergió la mejor imagen de un equipo acostumbrado a resistir cuando le vienen mal dadas. Guedes hizo el empate a dos a falta de un cuarto de hora para el final y la sentencia definitiva llegó de la mano del esperado Orri Óskarsson. Sin olvidar, claro está, el penalti parado por Remiro cuando figuraba el 2-1 en el marcador. Todo fue necesario para remontar y entrar en una nueva semifinal de Copa.
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