La anarquía absoluta del mejor Francia-Inglaterra de la historia reciente —y quizás no tan reciente— se resume en una patada del arquitecto galo, Antoine Dupont, y en la carrera infinita de su gacela, Louis Bielle‑Biarrey, que lo caza para poner la guinda a una actuación histórica con cuatro ensayos con los que bate, a sus 22 años, su propio récord en un Seis Naciones (nueve). Así mantuvieron los galos el título ante su eterno rival, que se rebeló de su peor crisis y estuvo a punto de dar el torneo a Irlanda, que ganó a primera hora de la tarde a Escocia (43-21) y necesitaba un tropiezo bleu. Con un sufrimiento agónico que requirió la patada entre palos de Thomas Ramos con el tiempo cumplido para un 48-46 que entra directo en la historia.
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