
Un libro-fósil— recubierto de corteza, casi mimetizado con un tronco— se ha exhibido en la 50ª edición de la Feria del Libro de Buenos Aires que cierra este lunes con un gran éxito de público. Perteneció a la biblioteca que la familia de Ernesto Blanco enterró en 1976 en el patio de su casa de San Gregorio, en la provincia argentina de Santa Fe, por miedo a los militares que habían tomado el poder el 24 de marzo de ese año. Los libros eran de Joaquín, estudiante y militante socialista. Pasaron 42 años bajo tierra. Al desenterrarlos, no se podían leer, pero eran objetos únicos, memoria de un pasado en el que se prohibieron libros y canciones y miles de argentinos fueron perseguidos por sus ideas políticas. Los que no lograron escapar a tiempo, fueron secuestrados, torturados y desaparecidos.
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